Primavera

11.5.10 Esther Crespo


Veo a través del gran ventanal, el cielo de un azul claro, el color verde intenso de ese gran árbol que cedió sus hojas a la tierra durante los duros días de invierno. Se entremezclan los colores vivos de algunas florecillas rojas, amarillas y lilas, que aunque de forma tímida, toman terreno en el espacio. Oigo la multitud de pájaros que van y vienen alegres en ese jolgorio juvenil.


Las tardes ya son largas. Se respira actividad en la calle. Se siente el movimiento y la acción… “la primavera ya se ha instalado en el ambiente”.


De igual forma, nuestro cuerpo despierta a las temperaturas agradables despojándose de ropas, respirando luz, ansiando esos rayos de sol que calientan y activan la piel dotándonos de energía renovada. Colmados del reposo invernal, nos movemos cual inicio de actividad matinal; nos despertamos, nos estiramos, nos incorporamos, articulamos nuestras extremidades expandiéndonos como el árbol lo hacia para mostrar sus perfectas hojas verdes, o la flor su atractivo color.


Sincronía, conexión… ciclo natural porque “la primavera ya se ha instalado en nosotros”.
Es tiempo de hacer, de proyectar, de expresar, de crecer.

KAAN; “Es la sabiduría ancestral”

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